Lionel Messi acababa de convertir tres goles; acababa de igualar un récord histórico y también acababa de ser elegido la figura del partido. Sin embargo, cuando se paró frente al atril instalado por FIFA, una de las novedades de este Mundial 2026, no habló de marcas, estadísticas ni de su brillante actuación en la victoria 3-0 de Argentina sobre Argelia.

Habló de los días difíciles que le tocó atravesar. Con tono pausado, serio y pensando cada palabra, se refirió al momento en el que las cámaras lo captaron visiblemente emocionado durante el encuentro disputado en el Kansas City Stadium. Y la imagen sorprendió a todos.

Minutos después del primer gol argentino, Messi pareció quebrarse. Soltó algunas lágrimas, respiró profundo y siguió jugando como si nada hubiera ocurrido. Más tarde terminaría cerrando una noche memorable con otros dos tantos.

Cuando llegó el momento de las explicaciones, eligió la prudencia. “No, la verdad que es una cuestión ajena a lo deportivo”, respondió de manera tajante. “Pasé unos días difíciles, complicados. Estoy agradecido a toda la delegación y a mis compañeros porque estuvieron siempre al lado mío, deseándome fuerza para que esté bien”, agregó.

No dio más detalles, tampoco hizo falta. Su expresión dijo mucho más que sus palabras.

La conferencia se desarrolló bajo un formato novedoso impulsado por FIFA para este Mundial. Una vez finalizado el encuentro, dos jugadores por equipo (en este caso fue el jugador elegido como figura) debe presentarse frente a un atril, rodeado por periodistas de todo el mundo, para responder preguntas antes de abandonar el estadio.

Messi, como tantas otras veces, fue el protagonista central y no era para menos.

Sus tres goles no sólo le permitieron liderar el triunfo argentino en el debut mundialista. También le sirvieron para seguir escribiendo páginas en una carrera que parece empeñada en desafiar cualquier límite.

Con el triplete frente a Argelia alcanzó los 16 tantos en Copas del Mundo e igualó en la cima de la tabla histórica al alemán Miroslav Klose. Un récord gigantesco, uno más de tantos.

Pero ni siquiera eso pareció conmoverlo demasiado. “Es un honor. Están Mbappé, Ronaldo y muchos otros jugadores enormes. Son números que no significan nada; sólo estadísticas. Ronaldo es uno de los más grandes de la historia y no está primero, así que es solamente una estadística”, remató.

La respuesta retrata bastante bien al Messi de estos años. Más reflexivo, más sereno, menos  preocupado por los números y mucho más enfocado en disfrutar.

Quizás por eso una de las frases más reveladoras de la noche llegó cuando fue consultado sobre el momento que atraviesa en su carrera. “No me imaginaba ni eso ni todo lo que me tocó vivir. Todo esto es de yapa. Tuve la suerte de conseguir todo y más a nivel grupal e individual. Hoy me toca disfrutar de esto. Todo lo que logré es mucho más de lo que imaginé cuando era chico”, lanzó en una frase que resume una transformación evidente.

Durante años, Messi convivió con la presión de tener que ganar algo más, hoy parece haber corrido esa carga de sus hombros y juega con la tranquilidad de quien ya no necesita demostrar nada.

En el análisis estrictamente futbolístico, el capitán destacó la inteligencia que tuvo Argentina para resolver un partido que no resultó sencillo. “Sabíamos que iba a ser complicado. Ellos son un equipo dinámico, y tuvimos la suerte de ponernos en ventaja y manejar el partido”, explicó. “Es normal que cuesten los primeros partidos. Nosotros ya teníamos la experiencia de Arabia. En este Mundial se está viendo que nadie regala nada y que todo es muy parejo.

La referencia remite inevitablemente a Qatar 2022, cuando la Selección sufrió aquella inesperada derrota en el debut frente a Arabia Saudita antes de iniciar el camino que terminó con la obtención de la tercera estrella.

Sobre el final apareció una pregunta diferente; más personal y más alejada del fútbol.

Messi contó que está viendo la serie documental de Rafael Nadal y explicó por qué se siente identificado con el legendario tenista español. “Me identifico con su forma de ser, los dos somos los dos muy competitivos”, aseguró, provocando sonrisas entre los periodistas.

Si algo caracteriza tanto a Nadal como a Messi es precisamente la capacidad de competir, de reinventarse y de seguir encontrando motivaciones cuando ya no queda nada por conquistar.

Tal vez ahí resida el secreto de su vigencia. Después de haber ganado todo, todavía siente cada partido como si fuera el primero.